Durante el primer semestre de 2026, la economía de África Occidental mantuvo una resiliencia general, respaldada por la demanda interna, la inversión, los servicios, la industria y la agricultura. En la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA), el crecimiento real del PIB alcanzó el 6,1 % en el primer trimestre de 2026, frente al 6,5 % del trimestre anterior, mientras que el Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO) prevé un crecimiento del 6,1 % para el conjunto de 2026, después del 6,6 % registrado en 2025.
Esta dinámica sigue impulsada por las industrias extractivas y manufactureras, el comercio y los servicios, junto con unas perspectivas favorables para la producción agrícola. Sin embargo, este desempeño se produce en un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los precios de las materias primas y las perturbaciones de las cadenas de suministro. Las economías de África Occidental siguen estando especialmente expuestas a las fluctuaciones de los precios de la energía, los cereales, los fertilizantes y el transporte. En junio de 2026, el BCEAO registró un aumento del 8,5 % en los precios de los principales productos alimentarios importados, lo que pone de manifiesto la persistente vulnerabilidad de la región frente a los shocks externos.
Inflación: una mejora real, pero persisten los riesgos
Uno de los acontecimientos más significativos del primer semestre de 2026 ha sido la clara moderación de las presiones inflacionarias. En la región de la UEMOA, la inflación se mantuvo en niveles bajos, alcanzando el 0,4 % en mayo de 2026, frente al 0 % de abril. Esta evolución se explica principalmente por la mejora de la oferta alimentaria, la estabilización de determinados precios y una mayor disponibilidad de productos agrícolas. El BCEAO prevé que la inflación anual se sitúe en torno al 1,6 % en 2026, dentro del rango objetivo de la Unión, situado entre el 1 % y el 3 %. Esta reducción de la inflación constituye un importante apoyo al poder adquisitivo de los hogares, al consumo y a la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, esta mejora no debe ocultar los riesgos persistentes relacionados con los precios de la energía, el transporte marítimo, las tensiones geopolíticas, las condiciones climáticas y la inseguridad en determinadas zonas. Reducir la dependencia de las importaciones de alimentos, energía y productos manufacturados se ha convertido, por tanto, en una prioridad estratégica para reforzar la resiliencia regional.
Inversión, finanzas públicas y perspectivas: la próxima prueba
La inversión pública sigue siendo un motor fundamental de la actividad económica, especialmente en infraestructuras, energía, transporte, digitalización y agricultura. Paralelamente, los países de la UEMOA continúan sus esfuerzos de consolidación de las finanzas públicas, con un déficit presupuestario global que se espera disminuya del 3,3 % del PIB en 2025 al 3,2 % en 2026, antes de alcanzar el 2,9 % en 2027. También se prevé un fortalecimiento de la financiación de la economía, con un aumento estimado del 7,4 % del crédito a la economía en 2026, lo que ofrecerá mayores oportunidades al sector privado. A pesar de estas señales positivas, la región sigue expuesta a riesgos de carácter securitario, climático, geopolítico y financiero, además de las fluctuaciones de los precios de las materias primas. El segundo semestre de 2026 será, por tanto, decisivo para confirmar la solidez de esta trayectoria. El desafío consiste ahora en transformar la resiliencia coyuntural en un crecimiento sostenible, inclusivo y generador de empleo. Para África Occidental, el verdadero reto consiste en consolidar una nueva trayectoria de transformación productiva, soberanía económica e integración regional.


